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miércoles, 21 de enero de 2015

Desubicada


Ha venido mi hermana Mónica a verme, muy joven y guapa, pero con una ropa muy rara. No sé  por qué  se ríe cuando le digo que me saque de allí y que nos vayamos a casa. Padre debe estar muy  preocupado: es tarde y aún no hemos vuelto.

-Mamá que no soy la Mónica –me dice mientras me acaricia la cara con ternura. Ya no me enfado, sé que  siempre está intentando chincharme.  Además, seguro que esta noche viene a mi cama como siempre y me da un beso. Mucho más vieja eso sí, es lo que no entiendo. 

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